jueves, 26 de enero de 2012

Verdad y escritura

La posibilidad de haber muerto sin haber escrito nada notable, nada que merezca la pena ser leído. Es una nueva dimensión de la prisa. Lo que antes era prisa por sí misma, una extensión del ego, ahora es prisa porque el tiempo se acaba. De hecho, ya podría haberse acabado.

Estoy viviendo de más.

Hemos hablado de la mentira y de la poesía. La poesía sirve para camuflar la verdad. Es fácil escribir un poema y esperar que se den varias coincidencias improbables: la primera que alguien lo lea; la segunda que además de leerlo lo comprenda; la tercera que eso que ha comprendido coincida con la verdad que uno quería mostrar.

¿Uno quiere mostrar la verdad?

Hemos hablado de la mentira y el diario. Es imposible llevar un diario. ¿Es necesaria la verdad en un diario?

Imaginemos algo: imaginemos que vamos a escribir un texto que sabemos que nunca nadie va a leer. ¿Seríamos así más sinceros?

miércoles, 25 de enero de 2012

En medio del camino

Alguien ayer repitió las palabras que inician el poema: “Nel mezzo del cammin di nostra vita…” y se refería a los cuarenta y tantos años: la época en la que ya tenemos una historia detrás, pero aún tenemos tiempo por delante y capacidad para encauzar ese rumbo.

Yo no tengo esa capacidad. Ni siquiera tengo esa historia. Por eso trato de rescatarla. Por eso me sumerjo en los recuerdos.

Mientras los otros hablaban, yo encontraba pocos motivos de alegría, ni de gratitud. Sólo la sensación de que estoy muerto. Estoy muerto.

Yo también tengo un poema escrito en el que cito ese verso. Supongo que es un lugar común. Pero eso era antes. Ya no vale la pena. Lo que está hecho, hecho está ya. ¿Para qué cambiarlo?

martes, 24 de enero de 2012

Breña Alta

Siempre que he querido quedarme en algún sitio, había detrás una mujer. Y no hablo de ahora: ni de la juventud ni de la madurez. En eso debí ser muy precoz. Pero si pienso en las mujeres canarias, me cuesta.

No es tanto que me cueste, como que todo ha quedado oscurecido. Mi cuerpo herido y todo oscurecido.

Hay un tercer vértice: Breña Alta o La Breña, “si no se especifica es siempre Alta”, en la isla de La Palma, tierra de tabacos y de volcanes vivos: la isla bonita y tierra de mujeres hermosas.

Mi cuerpo herido, sombras que relativizan todo y la isla de La Palma.

lunes, 23 de enero de 2012

Plaza de Santo Domingo

No queda mucho tiempo. Y miro hacia atrás irremediablemente. Tengo que recomponer la historia.

Hasta los once años fui, prácticamente, cada verano a Las Palmas. Claro que hay lugares míticos: la plaza de Santo Domingo, en Vegueta, o la playa de Las Canteras. Si pudiera elegir dónde vivir uno de los sitios entre los que tendría que decidirme sería el número 5 de la calle Pedro Díaz, en el barrio de Vegueta. Era la casa de la tía Concha. Aunque también me encantaba la del tío Perico, que era abajo. No eran tíos míos, sino de mi madre.

No sé por qué recuerdo tanto el spot televisivo de Condal, una marca de cigarrillos canaria. Sí sé que teníamos prohibido entrar en una habitación que era despacho y quizás estudio fotográfico, y tenía la mayor colección de tebeos que he conocido. Un año, en el que fuimos también por navidades, me regalaron un diccionario pequeñito español-inglés. Recuerdo la portada roja y también recuerdo que lo tuve bastantes años. Creo que era iter y tenía un guardia inglés con penacho negro y un autobús de dos plantas en la portada. Una noche llegué a casa llorando porque me choqué contra un árbol en la plaza y me partí la cara. Estábamos jugando a dirigir el tráfico y alguien hizo caso omiso a mi señalización. Me di la vuelta rápidamente y salté hacia atrás. No sabía que ese árbol estaba allí. Todavía me queda una arruga cuando sonrío.

domingo, 22 de enero de 2012

Empezar a escribir

Voy a empezar a escribir. Entre voces distantes y vanidades, voy a empezar a manejar mi modélica soledad.

Cuéntame tu historia. ¿Tienes algo que contar? Responde. Si es así, siéntate a mi lado. Te escucharé con todas mis fuerzas. Te atenderé y te amaré. Nadie más te va a prestar nunca tanta atención. No tengo nada más que hacer.

Si no tienes nada que contar, pero estás dispuesto a escuchar, dímelo, también puedes entrar y sentarte conmigo.

Mi cuerpo está herido. No podrá atenderte como quisiera, pero te ofrece lo que tiene. Te ofrezco lo que tengo. No sé si te gustará ni si será suficiente para ti.

Si yo encontrara algún sitio en el que me gustase todo, sería mucho más feliz. Pero no, no lo hay.

domingo, 12 de junio de 2011

Desalojos, de Miriam Reyes


Desalojos
Miriam Reyes
Editorial Hiperión.
Madrid, 2008
68 págs.
POESÍA



Poemas a la muerte del ser querido, de la persona que te dio la vida. Un paso más que supone la consolidación de una voz que desde sus inicios se mostraba diferente. Es difícil hacer elegía pura, género lírico por excelencia, sin caer en lo sensiblero o en los tópicos más frecuentes.

         Pero Miriam Reyes (Orense, 1974) lo consigue en este Desalojos, su tercer poemario, tras Espejo negro (DVD) y Bella durmiente (Hiperión), una elegía por la muerte de su abuela que es, a la vez de llanto por el ser amado, ruptura definitiva con el pasado y con todo lo que va quedando de él. Sólo queda la huida:

La tierra prometida es cosa de otros.
Para nosotros la arena:
un paisaje que cambia con el viento.


        Su mirada desolada ante la reacción y las maneras de los otros no encuentra más refugio que el de la escritura:

Extraña manera de estar viva
esta manera de traducirse
en palabras.

        El desalojo del título hace referencia al reparto que los familiares se van haciendo de los objetos que llenan el piso de la difunta. La poeta permanece ajena a todo, recordando momentos y sensaciones con su abuela.

Ahora estás con todos
quien te quiera tener te tendrá como nunca
sin necesidad de discutir
dónde dormirás esta noche con quién pasarás el próximo verano.
Pero fuera no estás: la ciudad vacía la casa devuelta
la familia un montón de extraños unidos apenas por un amor
que les diste y todavía conservan.


         Como la vida misma tamizada por la belleza de sus versos.

martes, 24 de mayo de 2011

Fotopoemario (Joan Brossa y Chema Madoz)


Fotopoemario
Joan Brossa y Chema Madoz
La Fábrica Editorial
ISBN: 978-84-96466-5-6
89 páginas
22 euros
Madrid, 2008

Una colección de imágenes de uno de nuestros fotógrafos más internacionales comentadas por el mejor de nuestros poetas visuales.

Las contraportadas mienten. Joan Brossa no comenta las fotos de Chema Madoz. Lo que nos ofrece este libro es mucho más atractivo: es un proceso de creación conjunta. La interrelación entre dos de nuestros artistas más destacados se inicia desde el momento mismo de la creación. El libro está editado por La Fábrica, que es una de las editoriales interdisciplinares más interesantes de estos últimos tiempos. Pero cuando creen que ayudan al lector simplificando contenidos se equivocan. Un libro de fotos comentadas puede ser interesante; este libro lo es mucho más.

        Fotopoemario nace de la admiración mutua. Un Chema Madoz que allá por 1992, cuando tras años de aprendizaje que ya habían dado resultados brillantes, descubre el objeto ideal de su mirada artística, conoce la obra de un muy veterano Joan Brossa. Años más tarde escribirá que de él recibió su primera cura de humildad.

        Cuando Brossa descubre después las fotos de Madoz ocurre algo parecido: dice reconocer a su hermano.

        A partir de ahí es inevitable conocerse y profundizar cada uno en la obra del otro.

        Este libro es el resultado de un trabajo conjunto. Doce fotos y doce poemas y un lema que se aplica habitualmente a la obra de ambos:

Nada es lo que parece.

        Cada foto de Madoz, cada poema de Brossa, posee esa doble articulación. Lo que parece y lo que es. Y nunca estamos seguros de cuál de los dos ámbitos es el más cercano a lo real. Igual podemos aplicar ese lema a la unión de ambos poemas. Las fotos de Madoz son poesía lírica, del mismo modo que García-Alix nos cuenta historias aunque tampoco exentas de ese lirismo. La mirada más penetrante del lector reconocerá en cada texto algo que lo relaciona con las fotos. Y lo mismo podemos decir de cada foto. Parece que cada pareja (poema-foto) se crea conjuntamente, a partir de la anterior. Habría que preguntarle a Chema Madoz. A Joan Brossa ya no es posible, aunque sabemos que se ha de sentir orgulloso del libro conjunto con su hermano.

jueves, 19 de mayo de 2011

Todo como antes, de Kjeld Askildsen



Todo como antes
Kjell Askildsen
Prólogo de Julián Rodríguez
Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Debolsillo. Lengua de Trapo.
253 páginas
RELATOS BREVES

La ocasión de conocer la obra de uno de los autores noruegos más importantes, emparentado con algunos de los mayores autores de relatos del siglo pasado, como Kafka, Helmut Broch y Raymond Carver.



        Tres de los mejores libros de relatos de Kjell Askildsen (1929) se reúnen en este volumen: Últimas notas de Thomas F. para la humanidad (1983), donde reflexiona sobre la vejez, la soledad y el absurdo en el que se desenvuelven las relaciones humanas. Sus personajes parecen estar cansados de vivir: “La vida no quiere desprenderse de mí” dice uno de ellos que podría ser el propio autor. “Cuando morimos al menos dejamos de contradecirnos…” dice su hermano, que también podría ser el autor. Todo es casual. Nada parece ser lo suficientemente importante para ser recordado y, sin embargo, se nos queda pegado al alma. “Escribe mucho sobre el amor, sobre todo el amor físico. Me pregunto dónde lo habrá aprendido.”

        El segundo libro recogido es Un vasto y desierto paisaje (1992), donde a los temas anteriores se les une la sensación agotadora de que nunca aprendemos, de que una y otra vez caemos en la misma trampa. Cuentos breves, a veces muy breves, e intensos que piden ser leídos varias veces. En el relato que da título al libro se refiere a su mujer, a la que están enterrando con estas palabras: “No se podía hablar con ella de esas cosas, pues enseguida empezaba a hurgar en el interior de uno.” Los cuentos de Askildsen siempre hurgan en el interior de uno y de todos. El nihilismo aparente y formal oculta toda una declaración abierta del sentido de la vida.

        El tercer libro de esta colección es Los perros de Tesalónica (1996). El título hace referencia a “aquellos perros que después de copular ya no podían separarse.” Es toda una declaración de intenciones. Desde que publicó su primer libro, Desde ahora te acompañaré a casa (Lengua de Trapo, 2008), fue tachado de inmoral en su país. Quizá sea que a algunos no les gusta verse reflejados con tanto acierto en sus páginas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La isla de Aklan. Programa 4




Música: Tom Waits, Nacho Vegas, Zbigniew Preissner, Javier Bergia, RadioHead, Jeanette y Caetano Velhoso.

Textos: Rafael Suárez Plácido, Luis Alberto de Cuenca y Enrique Vila-Matas

martes, 17 de mayo de 2011

Crepúsculo de otoño


En el cielo azul
escribo con el dedo.
Crepúsculo de otoño.

Con el haiku inmortal que nos legó hace 250 años el japonés Issa Kobayashi, dejamos constancia de nuestro estupor ante el azul del cielo en el otoño de la sierra. Ya ha entrado el frío aunque no excesivo y aún sin demasiadas lluvias. El otoño nos trae a la sierra a Chema Madoz que nos ofrece algunas de las claves de su obra en una charla acompañada por algunas de sus fotos más hermosas.



        Sería una bonita foto: en el cielo, escribiendo con el dedo como si fuera un lapicero:

Crepúsculo de otoño

        En otro de sus haikus inmortales, Kobayashi se refiere a la luna menguante como al lento deshielo lunar. Metáfora apropiada a estos días en los que también menguan nuestras fuerzas. Estos días transcurren veloces, sin apenas dejarnos tiempo para nada. La contemplación del jardín va quedando relegada y siempre nos gustó disfrutar de la mutación de los colores. Del verde verano al dorado otoñal. El cielo salpicado de estrellas, sin apenas luna que las difumine, requiere del mismo modo toda nuestra atención.

Programa 3 de La isla de Aklan



Música de Devendra Banhart, Jane Birkin, Brahms, Israel Kamakawiwo'ole y Gavin Bryars.
Textos de Rafael Suárez Plácido y Vicente Molina Foix.

La tormenta

Vuelven las tormentas con fuerza. Los días amanecen con el cielo encapotado. Se hace difícil asistir a uno de los espectáculos más hermosos que conozco: el cuarto creciente de la luna desde mi jardín. Ahora mismo empieza a llover con fuerza.  Me dicen que es lo normal en Aracena, que aquí siempre ha sido así. A mí las noches de tormenta no me molestan. Me recuerdan a alguien que les tenía tanto miedo que aprendió a no dormir sin escuchar de cerca mis latidos. Yo le contaba historias que iba improvisando mientras la lluvia golpeaba los altos de mi casa.

        Son fechas de campaña electoral. Siempre evito hablar de política, pero hoy me he tropezado con una noticia muy curiosa. Resulta que el párroco de Aracena ha recomendado el voto al PSOE porque según él es la mejor opción para los cristianos. No voy a criticar que lo haga ya que la mayoría de los obispos han señalado directamente a la derecha. Esto al menos supone un avance. Lo que no deja de sorprenderme es que se refiera al candidato del PP públicamente, en privado allá cada cual con su conciencia, como “el gordo ese al que nadie conoce”. La tormenta cae con más fuerza. Me dicen que es lo normal, que aquí en Aracena siempre ha sido así. El desenlace de la historia no deja de ser curioso. El candidato del PP escribe una carta al obispado de Huelva pidiéndole amparo y le recuerda al párroco de Aracena que no tiene nada que temer de él ni de su partido, que el dinero que el Ayuntamiento está invirtiendo en las obras de la parroquia incluso aumentaría si él llegara a la alcaldía. Lo dicho, prefiero no hablar de política.

        Esta mañana he visto una viñeta de Forges que, además de hacerme reír, me parece que representa lo que algunos pensamos de la mayoría de los políticos en campaña electoral. El marido con el delantal puesto y la sartén en la mano le dice a su señora, que está sentada viendo la tele: “Hoy hago yo de cenar. ¿Dónde está la cocina?” Ahora parece que estos señores se empeñan en hacernos de cenar, pero muy pocos saben siquiera donde está la cocina.

domingo, 15 de mayo de 2011

La mirada encendida, de Ángel Fernández Santos



La Mirada Encendida
Ángel Fernández Santos
Edición de Carlos F. Heredero
Debate
ISBN: 978-84-8306-729-1
613 págs.
Barcelona, 2007

El director de la edición española de la revista Cahiers de Cinema, Carlos F. Heredero, ha editado recientemente los artículos de Ángel Fernández Santos, bajo el título La mirada encendida. Se trata de uno de los tres grandes críticos de cine que hemos conocido y ya han fallecido. Los otros dos serían Alfonso Sánchez y Augusto M. Torres.

 El libro se divide en cinco partes. En  “Claves de una mirada” nos cuenta su particular teoría del cine con ejemplos de clásicos que refuerzan sus palabras, ejemplos que no siempre escoge entre los tradicionalmente considerados clásicos. Para el capítulo de actores una de sus referencias es el trabajo que le valió el Goya a Santiago Ramos, en 1966, en Como un relámpago. Mucho más reconocido es, en cambio, otro de los ejemplos que utiliza, el trabajo de Fernando Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte, una de las películas de nuestro mejor cine, al que tanta atención prestó toda su vida Fernández Santos.

        La segunda parte, “Creadores”, es su canon particular de directores y actores preferidos: Orson Welles, James Cagney, Marillyn Monroe, Charles Chaplin o Marlene Dietrich engrosan una nómina que está en la mente de todos, pero también encontramos sorpresas muy cercanas, como nuestra admiradísima Juliette Binoche o, dando un paseo por los arrabales del star system patrio, el genial Luis Ciges.



        “Combates con el presente” reúne algunas de las crónicas que envió desde los principales festivales del mundo: Berlín, Cannes, Venecia, San Sebastián.

        Quizá lo que más vaya a interesar a los posibles lectores sea “Películas de una vida”, que es lo que su título indica: las reseñas más interesantes, no siempre positivas y siempre independientes, aunque tramadas desde dentro de uno de los grupos con más intereses en la industria. Repasamos algunas de las películas escogidas: El apartamento:

El talento incomparable de Wilder lleva dentro una cumbre de la comedia, probablemente la más alta.

        O esa secreta maravilla de contrastes y belleza que es La bella mentirosa, de Jacques Rivette:

No es posible dejar pasar por alto la formidable aventura que esta obra emprende dentro las zonas más delicadas y menos exploradas del cine…

        O dos de las más grandes películas de la ya mencionada Juliette Binoche: Herida, de Louis Malle:

un islote que emerge muy por encima del suelo del cine europeo…

        Y Tres colores, Azul,

Kieslowsky sigue remando en solitario río arriba y pese a ello, o precisamente por ello, se ha convertido en un clásico vivo del cine europeo…
       
        O Caro diario,

genuino cine de autor, como el de Chaplin y pocos más...

        O la mejor película del mejor Julio Medem, Los amantes del Círculo Polar:

un esfuerzo del cineasta de avanzar hacia su prehistoria íntima, lo que debe hacer siempre un artista…

        En “Autorretratos”  se recogen los artículos que hizo sobre las películas en las que él mismo se implicó como guionista, El Sur de Victor Erice, para muchos de las mejores españolas de todos los tiempos, entre ellas. Todo un seguro. Un libro indispensable no sólo para los amantes del cine, para cualquier curioso que desee entender algo más del siglo XX.

domingo, 8 de mayo de 2011

Gritar, de Ricardo Menéndez Salmón


Gritar
Ricardo Menéndez Salmón
Lengua de Trapo
ISBN: 978-84-8381-017-0
121 páginas
Madrid, 2007

¿Por qué no se editan más libros de relatos? Ya son muy pocas las editoriales que les dan cierto margen. Una de ellas, de las más interesantes, es Lengua De Trapo, dirigida por Pote Huerta, que en sus inicios apostó por las ya clásicas Páginas Amarillas y Líneas Aéreas, dos antologías magníficas que reunieron a lo mejor del relato español, la primera, y sudamericano, la segunda. Ahora publica este Gritar, del novelista español revelación de 2007 con La Ofensa (Seix Barral), Ricardo Menéndez Salmón. Se trata de su segundo libro de relatos, tras Los Caballos Azules (Trea, 2005), donde ya mostraba su gran capacidad para este género.



 Casi todas las historias de Gritar tratan de personas aparentemente normales que en un momento dado de sus vidas se cruzan con la muerte de un ser querido. En casi todas ellas, además, la escritura o la lectura ocupan un lugar predominante en sus acciones.

        “La vida en llamas”, el relato que inicia el libro, cuenta la historia de un joven que cuida a su padre en sus últimos días leyéndole un libro que parece que los une a ambos como nunca antes. Mientras tanto él fantasea con la vecina embarazada. Las mujeres embarazadas son también una constante en la obra de Ricardo Menéndez Salmón. “La vida en llamas” nos habla del poder sanador de la literatura, de cómo es posible que nos una más a los seres más queridos, porque a veces olvidamos que lo son.

El título del libro no importa demasiado. En cualquier caso, puedo asegurar que contaba una de esas historias que merecen ser escuchadas al menos una vez en la vida.
       
        Y el padre del narrador pudo hacerlo. Y este comprendió:

cuánto dolor existe en cada vida que nos rodea: la de las mujeres que esperan, la de los hijos que pierden a sus padres, la de los hombres en llamas.

En “Hablemos de Joyce si quiere” un joven aspirante a escritor que sobrevive haciendo encuestas sube al piso de un señor que le es extrañamente familiar y que con el tiempo lo será aun más.

Así que conoce a Joyce —dice el Martín cincuentón—. Hablemos de Joyce si quiere. ¿Es usted escritor?

        Así comienza todo. “A nuestros amores” cuenta la historia de un pintor que recuerda a una novia con la que fue a ver Al final de la escapada, de Jean Luc Godard. Tras ver la película se besaron de una forma tan apasionada que sintieron que ya nunca nada iba a ser igual. Es curioso: a mí me ocurrió algo parecido.

        En todas las historias aparece la literatura o el cine, el arte que, como ya escribió Vila-Matas, da sentido intelectual a nuestras vidas. La única historia que no sigue este axioma es la que da título al libro, “Gritar”, que el autor dedica a Hipólito G. Navarro, el contador de cuentos onubense, y que sigue el método cortazariano, que tanto ha cultivado Hipólito, de tratar lo extraño como si no lo fuera, creando así situaciones extrañas e impactantes. Los que aún no conozcan al narrador gijonés Ricardo Menéndez Salmón tienen aquí una formidable excusa para pasar un buen rato, leyendo historias sobre la vida y el arte, conocerse un poco más a sí mismo y, de paso, conocer a uno de nuestros mejores narradores actuales.

Esquelas

Estos días nos quedamos en casa y volvimos a encender las chimeneas mientras disfrutábamos las canciones de Bob Dylan, reciente Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En 2002 fue Woody Allen. Estamos hablando de dos de las personas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. A Dylan se lo han dado por ser:

faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo.



        Habría que añadir que no lo consiguieron y se acomodaron en los sitios más altos del poder desde los que dan premios como este. ¿Quién escribirá estas esquelas? Desde luego si Dylan la lee no creo ni que venga a recogerlo. Nunca se sabe. Si cantó para Juan Pablo II todo es posible. Ojalá no lo hubiera hecho.

sábado, 7 de mayo de 2011

Calle de las Tiendas Oscuras, de Patrick Modiano



Calle de las Tiendas Oscuras
Patrick Modiano
Premio Goncourt
Editorial Anagrama
233 páginas
NOVELA

La mejor noticia que nos ha dado últimamente la industria editorial española es la recuperación de los libros del francés Patrick Modiano.



        El último caso es esta brillantísima Calle de las Tiendas Oscuras, con la que obtuvo en 1978 el Premio Goncourt y que edita Anagrama, como ya hiciera el año pasado con Un pedigrí y En el café de la juventud perdida.

        Un hombre aparece en París sin saber ni recordar nada de sí mismo y comienza a indagar en su pasado. Los pocos detalles que va conociendo le llevan al periodo de la ocupación, de los primeros años cuarenta. Dos mujeres hermosas y dos amigos se vislumbran entre nieblas y, poco a poco, nuestro protagonista va encontrando su sitio entre ellos.

        El lector se siente llevado de una realidad, que no sabe si es la cierta, a otra más grave que va tomando forma y deja ver las siluetas precisas. La historia de Guy Roland, si es que ese era su nombre, es la historia de Francia y la historia del mundo.

        Las novelas de Patrick Modiano, y esta es sin duda una de las mejores, siempre nos hablan de nosotros mismos.

viernes, 6 de mayo de 2011

El comienzo de la primavera, de Patricio Pron.





El comienzo de la primavera
Patricio Pron
XXIV Premio Jaén de Novela
Editorial Mondadori.
247 páginas.
NOVELA

Una visión de Alemania, de su arte y pensamiento, de cómo sucumbió al empuje y las ideas de Hitler y de cómo cuando se dieron cuenta del grave error ya era tarde.

Pero no sólo es un viaje por el pasado. La mirada de Pron abarca el presente y nos cuenta cómo hoy se siguen cometiendo los mismos errores.



       Se trata de la cuarta novela del argentino Patricio Pron (1975) y primera que se publica en España. No olviden a este autor, que está llamado a empresas muy altas. Y ya lo es, de largo, esta novela que cuenta la peripecia, vital e intelectual, de un joven profesor argentino, Martínez, en busca de un filósofo alemán apenas conocido, Hollenbach, discípulo y amigo de Heidegger.

        La teoría de Hollenbach, que tanto fascina al narrador, es la discontinuidad de la historia. Su explicación de los hechos es que estos no tienen explicación, que no hay ni causa ni efecto. Todo son circunstancias y nada sobrevive, si acaso lo que olvidamos sobrevive. Y quién sabe, quizá sea cierto que sólo así pueda explicarse el caos que nos rodea.

        Los acontecimientos van sucediéndose de una manera alocada en torno al protagonista que, a veces, se ve abrumado por los hechos y por los nuevos descubrimientos que va haciendo. La biografía de Hollenbach, su familia, su entorno, el propio Heidegger y otros profesores le envuelven no sólo intelectualmente. Él, Martínez, que a partir de la lectura de la lectura de una de las obras de Hollenbach, indagó y quiso saber más. Le envió una carta donde le pidió permiso para traducir uno de sus libros y recibió la respuesta denegándole el permiso. Hollenbach le preguntaba además por qué quería hacerlo. Y aquí se abre una respuesta que no es sino la misma vida de Martínez:

las razones por las que había estudiado filosofía, los motivos que lo habían convertido en un profesor, el azar de que aquella edición de Sobre la insatisfacción publicada en Cuernavaca llegara a sus manos… la ausencia de razones por las que se había liado con la profesora de alemán…

       Reconocemos los lectores que son esas mismas razones, el azar, algunas inquietudes y la vida, las que nos han llevado a donde estamos, a tener este libro de Patricio Pron entre nuestras manos y a disfrutarlo, a querer mirar hacia el pasado y saber cómo podemos conseguir sus libros anteriores, y a mirar expectantes sus próximas publicaciones: indagamos y queremos saber más.

jueves, 5 de mayo de 2011

Programa 2 de La isla de Aklan

La isla de Aklan

Empezamos en el mejor momento del año, reconociendo lealtad a la luna que nos protege ahora que empieza a crecer con nosotros y dejando atrás un verano de colores y de fríos, de viajes y de músicas extrañas que iremos mostrando, y de cine de verano en nuestro jardín bajo las estrellas.

Mapa de las corrientes. (De Serafín Portillo)


Mapa de las corrientes
Serafín Portillo
Renacimiento
Sevilla, 2008
POESÍA

Ese instante de ausencia
en que tiembla, se agita y prevalece
un río sin origen.


De eso hablo.

Son los primeros versos del tercer poemario del plasentino Serafín Portillo (1961). Y desde ellos asoma la poética del libro: una reflexión serena y meditada sobre el tiempo y la verdad. Una mirada atrás, al niño que hemos sido y al hombre que hemos deseado ser. Y todo desde un presente en el que no terminamos de creer. ¿Sirve de algo hacernos tantas preguntas? Si sólo buscamos respuestas, no nos sirve. Lo que importa es el camino, el camino que marcan esas corrientes sin origen. Y no hay origen, aunque sí se vislumbra la memoria:

Me refiero al recuerdo
en que aún prevalecen
los restos de la infancia
(…)
Pero es mentira todo,
el recuerdo es mentira.


        En esta indagación aparece la Poesía, quizá la única manera que conoce el poeta de tratar de no olvidar, aunque siempre quedará la duda de si nos permite o no alcanzar algo de plenitud:

Y me digo, si el verso es imposible
y no se justifica, ¿qué convoca?
(…)
¿serán nuestras palabras tan sólo un extravío?


        La Poesía, para Serafín Portillo, es el único camino para recordar ese origen incierto de las corrientes:

Tal vez por eso escriba,
porque no cabe hablar de lo que no sabemos,
sólo expresar ese temblor
que nos alcanza más allá de cuanto
podemos entender…


        Desde Extremadura, su campo y sus paisajes, Serafín Portillo nos ofrece la única respuesta que es posible:

La pregunta es lo que importa.